
A la vuelta de la esquina, en Overtown, se encuentra el refugio que a menudo le hago mención en este blog, el Lotus House Shelter. Un refugio para mujeres desterradas, donde se abrigan hasta cincuenta a la vez y un total de ciento treinta al año, y se les proporcionan las necesidades básicas de un ser humano; comida, ropa, atención médica, entrenamientos y las herramientas esenciales para conseguir un empleo, para salir adelante y tomar parte nuevamente en la sociedad y las leyes que esta nos impone. Además se les ofrece un plan de vivienda a su alcance una vez que están listas para tomar ese paso. La formula del Lotus House es diferente a la de la mayoría de los refugios para indigentes. En primera instancia es sólo para mujeres y niños menores de dos años. Se opera desde un formato innovador, con una filosofía holista, con el fin de embellecer a la mujer, de reforzar su espíritu y su estima personal en todos los niveles para que de este modo aprendan a sustentarse por sí mismas y hacer una transición de las calles a casas permanentes.
Allí viven tantas hermanas dolientes que han vivido infinitos traumas, o han sido abandonadas, víctimas de la violencia doméstica, o padecen de enfermedades medicas o mentales no tratadas, o son deshabilitadas, mutiladas o afectadas por razones económicas. Son mujeres que pocos les prestan atención y menos les hacen caso, y a veces el caso que les han hecho ha sido mal intencionado, con golpes, quemaduras, violaciones.
En este centro se les ofrece apoyo, esperanza, identidad y una vos ya callada y aplastada por un largo tiempo. Extrañamente me siento en casa cuando estoy allí, en medio de los jardines japoneses que rodean el refugio convirtiéndolo en una especie de santuario, mientras bebo un té (en hebras, nada de bolsitas), conversamos en grupo, y las chicas que son de una hermosura maltratada, pero tan lindas que no puedo dejar de mirarlas, porque las mujeres que han sufrido anchamente transmiten una timidez, una inseguridad de carácter inocente, un sentimiento metamorfoseado que para mí se traduce en una belleza transparente y absoluta que me deslumbra por completo. Entre risas y a veces lágrimas camufladas me cuentan sus historias, sus planes, sus sueños, sus tragedias, todo dicho de una manera calmada, como si se tratase de una tercera persona, porque allí aprenden a aceptarse y a perdonarse. Nada de lástima, nada de lamentos, a seguir con el plan, con las nuevas oportunidades que se van presentando. Y aunque comprendo que soy ajena a tanto sufrimiento, me siento contenta por sus logros. Logros que en mi diario vivir son apenas objetivos sin ningún reconocimiento, porque claro, todo en esta vida es relativo.
El shelter es un lugar como ninguno. Es un pasadizo en medio de un basurero. Atravieso las calles a veces peligrosas de esa parte de la ciudad, y cuando llego, entro a un mundo donde la mente, el cuerpo y el espíritu de cada una de estas mujeres es apoyado, protegido y nutrido por profesionales y voluntarios que se han entregado a esta interminable labor. Una lenta y esperada ventura se apodera de la casa cuando un nuevo grupo se gradúa de asistentes de cocina, cuando esa muchacha da a luz al bebé que nadie deseaba y por fin aprenden, mamá y recién nacido, a arreglárselas con la teta, con el mundo y sus viles habitantes. Siento una gran satisfacción cuando las desempleadas consiguen trabajos en lugares decentes, como recepcionistas o anfitrionas de hoteles o restaurantes, o unas horas a las semana de tutoría. Es difícil creerlo y entenderlo, pero todas ellas han sido parte de la sociedad antes de haber sido indigentes y muchas han tenido carreras, han sido artistas, maestras, enfermeras, y tantas otras cosas. Siento especial complacencia cuando se retiran de la casa y recomienzan sus vidas con gran optimismo y sobradas ilusiones, con una fe que ya no contaban era posible, porque todas las mujeres, estemos donde estemos, seamos quienes somos, todas tenemos sueños por realizar, aspiraciones y ambiciones por conquistar, promesas por cumplir. Para algunas es ser presidente de un país o de una compañía de marketing, o conseguir al marido perfecto, bajar esas libras de más, darle la vuelta al globo, y para otras es recuperar a sus hijos arrebatados por un agente social.
No siempre conozco los motivos que las conducen a ese maravilloso recinto de esperanzas, de renovación, de tan necesitada atención. Pero cualquier historia es de esperar, nadie llega allí por su cara linda. El currículo para ser aceptada ha de ser de terror, de espantosas pesadillas, lo sé, me consta. Y luego las veo allí sentadas en los sillones, desosificando sus temores, charlando, bromeando, pintándose las uñas, sacándose las cejas, revisando los periódicos en busca de nuevos llamados, cociendo con la instructora, pintando o esculpiendo al aire libre en las clases de arte que ofrece la FIU, practicando yoga o pilates, meditando al lado de la fuente que se encuentra justo a la salida de la cocina, y donde diariamente flotan pétalos de un pequeño pero frondoso rosal que florece misteriosamente todo el año, y me toma por sorpresa la fuerza casi inhumana que estas mujeres demuestran con tan sólo mantenerse vivas.
Por eso en este mes de la mujer y realmente todo el año, no puedo menos que recordar a mis chicas de la casa amarilla. No puedo evitar conmoverme con los logros cotidianos, cada vez que un empleador devuelve un mensaje, o alguien cumple un aniversario más de estar completamente limpia de drogas o alcohol. O que una de ellas por fin se muda sola, a enfrentar las miserias y los encantos de la vida.
Allí sentada en el patio, mientras ellas hablan, cientos de pensamientos me invaden, y siento que deambulo por la vida a través de nociones sin equivalentes, de falsas desdichas que me han engañado por años y al encararme con estas historias voy descubriendo y a su vez comprendiendo el mundo desde un modo insospechado, desde la propia desdicha del ser, desde la madre que ha perdido a su hijo por culpa de una bala desgraciada, de la que acaba de parir a su tercer bebé y la ves esforzándose para salir adelante, mas lleva muy dentro la amargura y el desamparo que le causa el pensar en sus otros dos pequeños que viven en orfanatos. O la señora ya bastante entrada en edad que tuvo que regresar de su país natal porque a su hijo que ha violado la ley lo están procesando y posiblemente vaya a la cárcel más del tiempo que a ella le queda de vida.
Sería imposible enumerar las mujeres que me han tocado de un modo u otro. Están las que han luchado y continúan luchando a diario por nuestros derechos, están las que dieron sus vidas para conseguir la igualdad, están la madres, las abuelas, las hermanas, las tías y las amigas, están las ejecutivas, las musas, las oradoras, las campesinas, las amantes, las nadadoras, las históricas y las olvidadas. Estas ultimas están para siempre en mi corazón, las indigentes que han vivido en la peste, en el maltrato, en brazos crueles, y que no se han dejado derrotar por los desvaríos, por la catástrofe o las pérdidas que les han tocado vivir. Y regresan y renacen como lindos capullos a merced de un nuevo día.
A veces me he encontrado pensando esto varias veces y sé que puede sonar muuy tonto pero si me dieran a elegir volvería a ser mujer. Y sé que muchas veces me quejo de lo complicado que es todo para nosotras, pero aun así es algo hermoso ser mujer y todas las cosas que podemos ser al mismo tiempo como madres, hijas, amantes, amigas, esposas, novias, hermanas etc, etc.
ResponderSuprimirHermoso lo que contás pero pienso que para ver esas cosas de cerca uno tiene que tener un espíritu fuerte, muy fuerte. Mi mamá siempre me dijo que las mujeres somos mucho más fuertes que los hombres a causa de nuestros espíritus, y que ellos aparentan más fuerza sólo por la parte física. Cosa que todavía sigo aprendiendo.
Saluditos a vos y a todas!
Hola Grettel! Siempre me ha gustado ayudar a la gente, y desde la escuela fui voluntaria yendo a visitar una guarderia en un barrio muy pobre de mi ciudad...eso lo contunue hasta q me gradue. Por mi profesion, vi mucha pobreza y casos muy tristes. El hecho de ir a estos sitios te enriqeuce como ser humano, como mujer...y tambien les das un poco de ti, de tu alegria, positivismo, cari~o, a esas mujeres tan necesitadas.
ResponderSuprimirMe gustaria ir algun dia.
Besos!!
Después de leer tu entrada; tu bella, sentida entrada,reconfirmo lo confirmado:que la vida vale la pena si le servimos a alguien,que nuestro corazón bate con alas de pájaro cuando lo alienta una sonrisa que sale de una boca maltratada,cuando el amor se vuelve químicamente puro.
ResponderSuprimirTe felicito por tu trabajo y por mostrárnoslo de esta manera tuya tan clara,tan noble,tan grata a los ojos y al alma.
Y agradezco haberte encontrado.
Un gran beso,Grettel querida!
Sos muy sensible Grettel, lo transmitis con claridad en tus escritos.
ResponderSuprimirMe gusta mucho vivistarte para leer tus crónicas de lectura ágil y muy pintorescas.
Besos.
Perdon, dice: visitarte.
ResponderSuprimir..............................
ResponderSuprimirUn relato de los que te estremecen. A veces nos olvidamos de valorar lo que tenemos en esta vida y agradecer la suerte que tenemos, si no por ser ricos en dinero, ricos en cariño y amor de aquellos que te rodean.
ResponderSuprimirSaludos desde La ventana de los sueños, blog literario.
Me dejaste por unos minutos estática al lado de teclado. Luego de leerte me asaltaron muchos pensamientos en contemporáneo.
ResponderSuprimirLa imagen de ese lugar, los rostros y las historias que puedo ver y presentir a través tuyo, Vos, que homenajeás la vida y la lucha por sobrevivir con este post y a las mujeres en general.
No importa porqué cayeron y hasta donde llegaron en su caída. Importa que se levanten y que unas manos las ayuden.
Glorioso enfoque, conmovedor, humano, cordial, piadoso, energizante...
Muchas Gracias Grettel. Los intercambios entre blogs deparan sorpresas maravillosas, como en esta ocasión.
Mi Abrazo, muy fuerte, para Vos!
Un relato conmodedor, que muestra con crudeza la triste realidad de quienes quedan a la deriva de este sistema que solo se nutre del consumo.
ResponderSuprimirSolidaridad es la palabra que puede ayudar a quienes mas lo necesitan.
Todos podemos hacer algo... todos debemos hacer algo.
Si no nos ayudamos entre nosotros, nadie mas lo hará.
Te mando un beso.
Grettel,
ResponderSuprimirTe invito a mi blog.
http://pinceladas-rosas.blogspot.com/
una alegria que me hayas saludado!!!! un beso enorme amiga
ResponderSuprimirgracias.....
Por suerte hay una organización que no sólo las ampara sino que las prepara para afrontar la vida. Es un texto tan preciso, tan adecuado a la conmemoración del día internacional de la mujer. En realidad ellas son la fotografía más exacta de una sociedad indolente que algún dia aprenderá a no mirar para otro lado y corregir sus miserias.
ResponderSuprimirUn abrazo, muchacha querida y admirada por este amigo, el REL.
Gracias, hasta luego
Grettel, primero que todo nuestro grupo quiere reconcer que tu blog lo seguimmos antes de aparecer nosotros en el ciberespacio. Te dejamos una invitacion a que vallas por nuestro recien estrenado sitio con la espera de que te agrade, por supuesto que estaras en los que seguimos. Un beso
ResponderSuprimirLeticia.
Hola Grettel, entre sombras hay gente que es capaz de dar luz a las personas que están en un abismo. Es muy gratificante encontrarte con gente que es capaz de ser puente en esta vida, sin dar la espalda a una gran realidad que nos rodea, personas que no son afortunadas en un momento de su vida y que alguien les tiende la mano para levantarse. Gracias Grettel por no mirar a otro lado.
ResponderSuprimirAnte todo agradecerte tu visita. Esta entrada es maravillosa, hacen falta muchas casas amarillas y muchas personas como tú. Seguiré leyendote.
ResponderSuprimirUn beso y enhorabuena por tu trabajo.
Cuanta sesibilidad que nos mostras Grettel, de verdad te admiro, Y uno a veces se queja por pequeñeces y no valora lo que tiene.
ResponderSuprimirTe dejo un beso grande, como siempre impecable tu narrativa, muy visual.:-)
crazy, cuando quieras venir me avisas. el lotus es un lugar realmente maravilloso, donde la esperanza florece. yo allí me siento en casa, y y las mujeres que allí viven son como mis hermanas, todas y cada una de ellas, las negras, las latinas, las gringas, las gordas, las mutiladas, las lesbianas, las jovencitas, las mayores de edad, las que han sido criminales, todas son bellas, todas quieren vivir en sociedad. algunos dirán que soy una ilusa, pero la organización se puede defender por sí sola, y el promedio de mujeres que se realizan y se mantienen fuera de las calles y de los peligros de las drogas y el crimen era de más de sesenta por ciento hasta el año pasado, pero ahora subió hasta el setenta y pico. no todo el mundo puede cambiar, pero la gran mayoría es capaz. nosotros allí en el refugio apostamos por ese setenta y pico.
ResponderSuprimirbesos y gracias por el interés. gracias a todos por la atención y el interés que han demostrado con esta entrada.
Tu tarea sin duda, es de servicio y te has enriquecido a doquier. Si podés escribir historias con toda esa experiencia.
ResponderSuprimirTu lugar es muy importante. Atesoras mucha riqueza de amor de humanidad.,Eres rica y mucho. Te admiro "mujer"!!
un abrazo amoroso
que lindo texto lindo blog me hace sentir bien te dejo besos llenos de palabras
ResponderSuprimirAh sin duda, todo tan relativo, lo fabuloso de los logros cotidianos que para muchos significa mover una montaña y que para otros pasan desapercibidos.
ResponderSuprimirCon cuanta claridad transmitís algo que siempre siento: "las mujeres que han sufrido anchamente transmiten una timidez, una inseguridad de carácter inocente, un sentimiento metamorfoseado que para mí se traduce en una belleza transparente y absoluta que me deslumbra por completo."
un gran abrazo
muy lindo grettel. así mismo, es admirable que se mantengan vivas y más aun con deseos de vivir. y realmente habla de la fortaleza humana. vivir con esas situaciones tristemente ubicuas, que machacan la memoria o que no se escapan del espejo, y que ya han dejado huella profunda en la identidad de estas mujeres y despues de todo eso...continuar con fe de que la vida vale la pena.
ResponderSuprimirGrettel...te aviso. Tengo una amiga q tambien quiere ir. Ella tambien te lee, pero nunca comenta.
ResponderSuprimirSoy ferviente creyente de las segundas oportunidades....y de tener esperanza en ese setenta y pico.
Abrazos!!
diani, das con el clavo. admiro inagotablemente la valentía de estas mujeres, por mi parte no es una duda, estoy convencida de que no podría seguir adelante si me tocara pasar por las vicisitudes que algunas de ellas han pasado y están pasando.
ResponderSuprimircrazy, tú dime el día y allí estaremos. además constantemente tenemos eventos y siempre necesitamos una mano.
besos besos
Cuando un ser que padece, se rebela contra el dolor, siempre es un gesto admirable. Si ese ser es además mujer, con toda la carga masculina que el mundo que conocemos les imprime, todavía más.
ResponderSuprimirSiempre sera poco lo que se puede hacer por la causa de las mujeres.
ResponderSuprimirTu post me consuela, entre a un blog recientemente, y he renido que ponerme en una esquina a gritar vean el mundo, estamos aqui, escuchen, y eso que esta escrito por una mujer, residente en los estados unidos, pero cortada de las mujeres mujercitas que andamos por el mundo.
Te mando en correo el blog que menciono.
UN enorme beso Grettel.
Deje en el blog un video que quiero que veas.
No se nos escapa la nueva estrategia, estamos denunciando el proceso de neutralizacion de la SW emprendido en la "segunda elaboracion" de Cuba Inglesa. No pensamos corrompernos con el poder, instamos a todos los que vislumbran el doble filo de esta operacion a quejarse directamente en el blog de la superwoman y emprender un boicot con caracter urgente contra el blog de Armando Anel. Se dice que se le dara columna alli. La cosa es con vaselina y nuestraa respuesta debe ser a hierro candente.
ResponderSuprimirLinda Grettel, vuelvo aquí para agradecer tu comentario, y me encantó que me hayas contado esa tan tierna historia de las crisálidas de tus hijas!
ResponderSuprimirEsta tarde, cuando volví del trabajo,escuché a Nina Simone y me acordé de vos.Ahora abro mi blog y leo tu visita.Coincidencias?
Un beso, y gracias nuevamente,
Silvia
Grettel eres bella y valerosa, mucha mujer. Gestiones como esta hablan de tu sentido de responsabilidad social y comunitaria, de tu bondad. RI
ResponderSuprimirseleCcionas bien tus títulos... éste me gusta mucho... mujeres, como frutas del mismo árbol... evoca muchas cosas... mangos maduros y olorosos, melocotones jugosos... del contenido nada que decir pues sería blasfemia y hoy no ando en esa onda... salud!
ResponderSuprimirgracias a todos por la cálida visita y los comentarios. me gusta de vez en cuando hablar acerca del refugio para darlo a conocer en la medida que se puede mediante mi blog, ya que ellos allí no tienen ninguna información en castellano. de modo que esta entrada de ninguna manera tiene que ver conmigo ni con mi personalidad. me siento algo apenada con los elogios, tal vez inmerecidos, pues el trabajo que desempeño allí en la casa amarilla (que nunca es suficiente) es parte de mis obligaciones cotidianas como mismo es cocinar para mis hijas, sacar a caminar al perro o limpiar el baño cuando está sucio y no un don o una característica angelical.
ResponderSuprimirbesos besos
blasfemia? explícate sonora que me quedo con la duda.
ResponderSuprimirsería blasfemia en el sentido de que no se puede criticar una buena obra como ésta que tú haces en ese refugio... no hay nada que tocar y bueno, los halagos se los dejo a los demás... yo leo tus cosas en ambas orillas, tmb y acá, por curiosidad de voyeur, como en todos los blogs, y porque, desde el principio, opino que escribes bien y eso me interesa...
ResponderSuprimira propo de estilos, qué sablazo tan poco gjs me dejaste... proustian sentence? alabao, ¿y qué pasó con los besos? no me dejaste ni uno...
ya sé que te gusta prender el fuego, eres tremenda.
ResponderSuprimirno te insultes, una comparación con proust es de la alcurnia más elevada.
besos, besos, besos... si todo en esta vida se resolviera con besos me pasara el día solucionando problemas.
una trenza infinita de besos desde miami a ny, sólo para ti.
soy del elemento fuego, pero el que ya se está apagando, será por eso que siempre ando con fósforos en las manos... pero no me insulto, sólo reacciono... y es chicago donde tejo mis oraciones asfixiantes, no ny... ahí viví antes, hace siglos... y eso de la trenza de besos, qué chévere, tipo rapunzel, de ellas me cuelgo... sale, pues
ResponderSuprimirGrettel.. me conmovio profundamente leerte... se q he vuelto sensible en demasia... pero me ha costado unos minutos reponerme y escribirte... en el mes de la mujer... hay tantas historias tan fuertes q se nos pegan a la memoria y se hacen hueco en el corazon..
ResponderSuprimirYo este 8 de marzo conoci a la niñita mas aguerrida q jamas haya visto antes... con apenas 1 kg... y sus escazos 2 dias de vida.. GUERREA Y LUCHA para contar su historia.. para llenarnos de luz...
Te dejo un beso enorme...
y gracias por alumbrar el camino a casa
Lilya... mas feliz..
Dicen que la miseria es la misma en todos lados, y es así definitivamente, pero leyendo tu relato, veo las diferencias tan "absolutas" entre sociedades distintas de como abordar el problema.
ResponderSuprimirY no pasa tanto por el lado económico, sino por el sentido en si de la reinserción social.
Es un ejemplo para tomar y una acción para felicitar.
SAludos
Hola,
ResponderSuprimirperdón por poner esto aquí, puede borrarlo una vez leído.
Solo quería que supiera de la existencia del directorio de blogs directorio-de-blogs.net, donde usted puede dar a conocer su blog totalmente gratis.
Saludos,
Mónica
grettel: que hermoso refugio, ojala en todos lados existiera un lugar así. No solo de contención, sino de oportunidad. Oportunidad de mejorar, de aprender, de salir adelante en la vida.
ResponderSuprimirMe alegra saber que en algún lugar existe, que es un modelo a seguir.
Pude verte ahí tambien, colaborando, encontrandote contigo misma.
te mando un fuerte abrazo.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderSuprimirBrava Grettel!! Su mejor obra ha sido esta. Me hiciste temblar por dentro. No por tristeza pero por renovar la esperanza que aun queda un poco de humanidad en esta ciudad, en este pais. El hecho que hay un santuario como este, un monasterio de paz rodeado de un mundo de chaos es la esperanza que aun tenemos un chance de cambiar este mundo a uno mejor y que lo mas importante es romper la cadena de dolor que ha infectado a la humanidad desde sus principios primitivos. Es hora ya' y lugares como Lotus House son semillas que ojala' un dia hagan crecer Lotus' en todas las ciudades de este globo azul. Brava Grettel y gracias!
ResponderSuprimirCada lunes del mes
ResponderSuprimirLogro levantar un poquito más
La persiana de tus ojos y ver
“El Brillo, de tu Hermoso Interior.”
Gracias Grettel, por tus compartir tanta dulzura y alegría
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…Desosificando sus temores,
Decantándolos
Como agua turbia en un vaso de agua
Luego de un tiempo
Encontrarás la suciedad
Depositada en el fondo del vaso
Y el agua, cristalina.
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Todos esos sentimientos que te produce “estar” con tus chicas de la casa amarilla, son producto de la endorfina, que te produce un estado placentero.
Que otras cosas generan Endorfina
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* Hacer cualquier ejercicio
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* Tomar café, porque a las pocas horas de tomar esta sustancia el nivel de endorfinas sube
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* Tomar leche materna porque esta tiene endorfinas
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* Mediante el sexo también se consigue eliminar el estrés y la depresión
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* Reír diariamente. (=
*
*
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* Lamentablemente otros son adictos, y se dedican a invadir otras culturas en nombre de La Libertad. )=
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Te dejo un video (=
Activar el motorcito de producir endorfinas
Mil Besote Hadita
***(=
Buena Semana
PAZ
Ezequiel
“…por un mundo sin fronteras.”
que lindo lo que escribes...es un honor para mi ser tu amiga..
ResponderSuprimiralina brouwer
hola, creo que es muy cierto este titulo, las mujeres son como frutas de un mismo arbol, muchas me han herido y lo peor es que siempre es igual, la verdad me gustaría ser un mal hombre para darles un poco de su propia medicina, pero no puedo sencillamente ni puedo...que puedo hacer?
ResponderSuprimir